¿Qué versión de la Biblia debo leer?

Más de cuarenta escritores distintos fueron escribiendo la Biblia a lo largo de mil quinientos años. Dios inspiró a reyes y poetas, a profetas y pastores. Todos ellos escribieron de acuerdo a sus propias personalidades, muy distintas entre sí y en circunstancias muy diferentes también. Hubo quienes escribieron en un lujoso ambiente de un palacio, mientras que otros fueron escribiendo penosamente durante un exilio en una isla.

Fue escrita en tres lenguajes diferentes y en tres continentes diferentes, no hay ningún otro libro como la Biblia. A pesar de que toca miles de temas complejos y controversiales, posee una armonía sobrenatural de principio a fin. Y lo mejor… es totalmente relevante para todas y cada una de las personas que habitan el planeta.

Amar a Dios es amar su Palabra. Hay un dicho que dice que “SOMOS LO QUE LEEMOS”. Pero vamos un paso más allá. Leer sin meditar es como comer sin digerir. La meditación es la forma en que metabolizamos las Escrituras.

Cuando leemos recorremos la Biblia. Cuando meditamos la Biblia nos recorre a nosotros.

La Biblia no es un fin en sí misma. La meta al conocer la Biblia no es el conocimiento bíblico. La meta es conocer a Dios. Todo lo inferior a esto, es «bibliolatría». Uno de los grandes errores que hemos cometido ha sido identificar la madurez espiritual con la adquisición de conocimientos. La realidad es que muchos de nosotros conocemos mucho más de lo que obedecemos. Aprendemos más y hacemos menos, mientras nos creemos que estamos creciendo espiritualmente.

Santiago 1: 22-25  Nueva Traducción Viviente (NTV):

22 No sólo escuchen la palabra de Dios, tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. 23 Pues, si escuchas la Palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; 24 te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. 25 Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.

¿Qué pasaría si cada vez que nos encontráramos con un versículo que nos dijera que hiciéramos algo, encontráramos por medio de la reflexión y la oración una manera de traducirlo en hechos con nuestra vida? ¿Qué pasaría si actuáramos continua, creativa y valientemente de acuerdo con lo que nos dice cada versículo?

La realidad es esta: Podemos leer el versículo y podemos meditar sobre él, pero no tiene traducción mientras no lo vivamos. La obediencia es la forma en la que nuestras vidas se convierten en una traducción exclusiva de la Biblia.

Tenemos acceso a docenas de traducciones de la Biblia en todos los tamaños, formas y colores imaginables. Reina Valera, NVI, NTV, Lenguaje Actual, Dios Habla Hoy, etc. etc. etc. Lee la que tú quieras pero hay algo que tienes que saber: Para bien o para mal, tu vida es una traducción exclusiva de la Biblia. Al igual que Casiodoro de Reina o Cipriano de Valera, tu vida traduce las Escrituras en un lenguaje que pueden leer los que te rodean. Pablo lo dijo, yo te lo repito: somos como cartas que son leídas todo el tiempo.

 

Extraído del libro “Primitivo”.

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